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Crisis

Parece que todo el mundo se ha puesto de acuerdo en las últimas semanas para hablar de la crisis económica en la que estamos o se nos viene encima. Está claro que hoy en día, el poder de los medios de información para dirigir la atención de los ciudadanos ha subido un escalón, al juntarse la influencia de medios tradicionales con la mayor diversidad de los medios por Internet. Voy a colaborar un poco con este post, recompilando una serie de ideas personales, espero que no queden muy desordenadas.

Estaba claro que debía llegar alguna corrección en la economía de los países occidentales. Que la teoría del “fin de los ciclos” que se pudo de moda durante la burbuja tecnológica a finales de los 90 se demostró empíricamente que era falsa (al menos de momento). Hubo crisis entre el 2000 y el 2003 (fechas aproximadas y dependiendo del país) y nos viene otro periodo complicado. El área de las TIC donde yo trabajo se verá afectada como muchas otras, sobre todo en los clientes del sector privado. Para muchas empresas, aún las TIC son consideradas como un gasto y no como inversión. Y en cualquier caso, en momentos difíciles se recortan generalmente tanto gasto como inversión.
Pero también de las crisis o momentos difíciles podemos sacar provecho, desde el mundo de la empresa. Un profesor de marketing en ESADE (creo que era Torrecillas, pero no lo recuerdo) nos comentaba que en periodos de crisis, las empresas que mantienen (o incluso refuerzan) sus inversiones en marketing (que incluye la publicidad, pero también la inversión en nuevos productos) disponen de amplios retornos. Proporcionalmente, la inversión es mucho más rentable que en épocas de bonanza. Ya sea por la desaparición de competidores como por el mejor posicionamiento para la nueva fase de crecimiento (que tarde o temprano vendrá de nuevo).

Como factor preocupante, que solamente ha aparecido de forma puntual en artículos de periódicos económicos, es que en España no hay muchos directivos ni mandos intermedios con experiencia en situaciones difíciles o crisis económicas. Para nosotros la crisis bursátil de principios de los 2000 (ligada a la burbuja tecnológica) quedó bastante reducida a los mercados de valores. La construcción, el turismo y sobre todo el consumo interno nos han dado unos largos años de bonanza. Para recordar una verdadera crisis hay que remontarse a principios de los años 90, entre el periodo previo a las Olimpiadas de Barcelona y a los años posteriores (del 92 al 94 principalmente). Me acuerdo que yo estaba estudiando en la Universidad (Cuarto curso en el año 93) y buscaba algún trabajo para compaginar con las clases. En los periódicos de los domingos (¡no existía Internet para los españoles, ni siquiera para los estudiantes de ingeniería!) la sección de empleo constaba de unas escasas dos páginas. Mi padre se quedó en el paro por esa época (era directivo de segundo nivel de una empresa industrial mediana que fue vendida a una multinacional) y aunque pudo recolocarse al cabo de un cierto tiempo, sus ingresos bajaron y la situación no fue para él nada fácil.
Un directivo que estuviera al frente de una empresa en el año 92, probablemente esté ya jubilado (o lo que es peor, prejubilado). Las recetas que te enseñan en los masters y universidades son las más sencillas (reducir costes, reducir empleo, …) pero no siempre son las adecuadas y luego además hay que llevarlas a la práctica (y no todo el mundo está capacitado). Además la cultura del esfuerzo, de trabajar duro, cada vez se pierde más en nuestra sociedad (al menos en la española) en todos los niveles profesionales y esto no facilita en nada la gestión en tiempos malos (en los buenos tampoco ayuda, pero se nota menos).

La verdad es que son tiempos interesantes para vivirlos y aprender. En la época medieval, los cambios se sucedían en periodos de cientos de años. Los hijos vivían de forma muy parecida a sus padres (naturalmente en situaciones muy malas para el 90% de la población) y la gente solamente sobrevivía. Ahora mismo, los cambios se mueven en meses, hay mucha gente que vivirá peor que sus padres (aunque otras mucho mejor, depende hoy de muchos factores) y cada vez resulta más difícil predecir las situaciones (por eso se paga muy bien ser asesor de éxito para definir el futuro en algún ámbito, ya sea económico, político, estratega, deportivo, etc.)