Hoy comentaba con un consultor sénior especialmente lúcido de mi empresa lo fácil que es destruir algo y lo difícil que es construirlo. Podemos pensar en un proyecto, en una relación comercial, en una relación de confianza, en una unidad de negocio o departamento. Un minuto poco afortunado, una hora mala, un día tonto puede tirar a la basura el trabajo de meses o años. Y puede contaminar otras áreas adyacentes. Por ello en el mundo de la empresa y en la vida privada también, hay que valorar bien ciertas acciones. Sin estar tentados por el inmovilismo, tampoco se puede pensar que las personas reaccionarán de la forma constructiva que esperamos.
Por ello los delanteros en el fútbol cobran más que los defensas, crear cuesta, destruir es más fácil. Por esto nos sale un Ronaldo o Messi cada muchos años (en cambio efensas más o menos decentes hay muchos más).
PD: tengo que recuperar una frecuencia de posteo que sea al menos digna

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