Hoy he tenido una reunión de dirección donde hacíamos un seguimiento de un proyecto de desarrollo bastante complejo (no tanto técnicamente pero sí en volumen, pues implica a unas 20 personas solamente para la parte técnica, más los perfiles funcionales, y eso lo considero ya bastante grande). Aunque el proyecto avanza mejor que hace unos meses, hemos comentado junto al jefe de proyecto, las diferentes medidas que podemos tomar para mejorar la productividad de los desarrolladores. El objeto es evitar posibles retrasos en liberar al mercado el software (ya que se trata de un producto y no un proyecto a medida, esto añade parte de complejidad al desarrollo).
Relacionado con la reunión, hoy en la radio, cuando venía para casa, me entero de los retrasos que EADS (conglomerado semipúblico, dueño de Airbus) ha publicado sobre su (futuro) modelo de transporte militar A400M. El coste del retraso (las pérdidas para decirlo más claro o las no ganancias) estará entre los 1.200 y 1.400 millones de euros (y solo son 6 meses).
Obviamente a la acción no le ha sentado nada bien, aunque ya se sabía Pasó algo parecido cuando difundieron los retrasos en el A320.Es un buen ejemplo de cómo se valora económicamente una desviación en plazos. No estamos hablando que un proyecto haya ido mal (en el sentido de la calidad del mismo o de la idea que hay detrás) o que hayan vendido menos unidades (igual pierden algún pedido), si no que en este caso es que se van a retrasar un mínimo de 6 meses, con todo lo que comporta (entre otras cosas, penalizaciones que tienen bajo contrato, que esto no siempre es habitual en la industria del software y menos si es un producto como inversión interna, a riesgo de la empresa).
Todo esto me ha dado dos buenos temas para una (o más) entradas: la productividad y las implicaciones de los retrasos en entregas de productos. Pongo solamente algunos esbozos:
- Aumentar la productividad no (solo) se consigue trabajando más horas, sino haciendo más cosas (o de más valor) con las mismas horas de trabajo. La misma gente aporta más valor. Obviamente si trabajamos más horas sin cobrarlas, estamos aumentando la productividad, pero esta vía no es ni sostenible ni competitiva ni moralmente aceptable ni supone un reto para nadie (es un retroceso).
- Por otro lado, asumir los retrasos (incluso como algo natural) en los proyectos informáticos, se torna crítico en el caso de productos de software (y en general de cualquier producto que compita en un mercado abierto).
¿cómo ligamos los dos conceptos? Pues en que la buena gestión de la productividad en ciertas empresas (y en ciertos sectores) se torna clave en su modelo de negocio. Poder disponer de productos en tiempo en el mercado da tanto ventajas con los competidores como mayor tiempo para explotarlo.

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